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El celador no es un profesional del duelo ni informa de la causa de la muerte: ofrece empatía breve, un espacio privado para despedirse sin prisas, orientación práctica (funeraria, certificado médico, Atención al Paciente) y total confidencialidad. Nunca certifica ni emite documentos ni opina sobre el tratamiento.

La atención a los familiares es la parte del Tema 16 que parece más fácil y en la que más se falla por exceso de iniciativa. Aquí tienes los principios que recoge el temario, lo que responde el celador a las preguntas típicas de una familia y los datos del Decreto 129/2023 que conviene tener contrastados con el texto oficial del DOG.

Los seis principios de la atención en duelo

El temario insiste en que el celador no es un profesional del duelo, pues esa labor corresponde a psicólogos y trabajadores sociales, pero que su actitud marca la diferencia. Estos son los principios y sus errores contrarios:

PrincipioCómo lo aplica el celadorQué no debe hacer
EmpatíaReconocer el dolor con voz tranquila y tono suave («Lamento su pérdida»).Mostrar indiferencia, hablar deprisa o con brusquedad, hacer bromas.
Espacio para la despedidaFacilitar un lugar tranquilo y privado para que la familia se despida con dignidad.Apresurar a la familia o poner límites de tiempo innecesarios.
Información prácticaIndicar cómo contactar con la funeraria, qué documentos hacen falta y dónde está Atención al Paciente.Dar información clínica sobre la causa de la muerte.
ConfidencialidadNo comentar nada del fallecido ni de su enfermedad con personas no autorizadas.Comentar el caso con otros pacientes, familiares de otros o compañeros no implicados.
Respeto a las creenciasRespetar creencias religiosas y culturales y facilitar el acceso al capellán o al servicio religioso si lo piden.Imponer ritos o protocolos que no respeten las tradiciones del fallecido.
Sin juiciosNo valorar decisiones médicas, a la familia ni al fallecido.Opinar sobre el tratamiento recibido o criticar al personal sanitario.